filosofía

Sifu, o el compromiso invisible.


Tagged: , , ,

El término sifu, con el que se designa tradicionalmente al profesor o maestro de kungfu, puede traducirse aproximadamente como “padre de práctica”. Igualmente toda la terminología utilizada para referirse a los compañeros, alumnos, maestro del propio maestro, deriva de aquella utiliza para designar a los miembros de la familia. Y es que como ya vimos, el confucionismo articula el entorno social en que se aprende y practica el Wing Chun y para el confucianismo la familia es el núcleo y modelo a partir del cual se construye todo el resto de relaciones sociales en la sociedad china tradicional.

Estas relaciones, según el confucianismo, giran en torno a los órdenes de jerarquía y al deber de obediencia a tu superior. Aunque es cierto que Confucio defendía que para que la obediencia fuera obligada el superior debía actuar correctamente. Tal como expresaba: “ fu fu, zi zi”, es decir cuando el padre hace de padre, el hijo hace de hijo. Pero lo cierto es que en la práctica en muchas ocasiones estas relaciones no funcionan tanto como consecuencia del buen hacer del superior (sea padre, político, jefe, maestro de artes marciales) sino por la presión social que permite incluso posiciones despóticas del escalón superior hacia el inferior sin que éste pueda hacer nada para remediar la situación.

Queda clara mi afinidad por el daoismo y mi rechazo de gran parte de la ideología confuciana. Es por esto que mi manera de entender el rol de ser sifu de alguien puede ser algo diferente. De hecho cuando empecé a impartir clases tuve serias dudas de promover o animar a mis alumnos a denominarme sifu. Sin embargo, un día comprendí que en el momento en que alguien te considera, sinceramente, su sifu se crea un vínculo, un compromiso invisible. Me atrevo a pensar que en la gran mayoría de casos los instructores entienden que el vínculo se ha creado del alumno hacia el maestro: deberá tomarlo como referencia, respetarle y hasta obedecerlo. No insinúo que no reclame respeto hacia mi por parte de mis alumnos, pero como la reclamo a cualquier otra persona con la que me relaciono. Lo que sucede es que bajo mi punto de vista el deber, la obligación, el vínculo, se crea de mi hacia mi alumno. Cuando alguien me llama sifu, y aunque él no sea consciente, en mi interior firmo un contrato conmigo mismo. Esa persona, que paga su cuota cada mes, está esperando de mi no solamente que haga mi trabajo con entrega total, con dedicación absoluta a su mejora como artista marcial, sino también como transmisor de una riqueza que va más allá de la técnica física. Yo vivo el Wing Chun 24 horas al día, para mi (aunque suene a tópico) el Wing Chun no solamente se practica, se acaba viviendo. Progresas en el sistema a la vez que progresas como individuo, como persona. Y cuando alguien se refiere a mi como sifu me está obligando, puesto que yo acepto libremente ser considerado como tal, a ser su guía y compañero en ese proceso, dure el tiempo que dure. Mi posición ante él no es de superioridad, al contrario, en nuestra relación él está el primero.

Tal como dice el Daodejing: el hombre sabio se coloca en último lugar, y lo mismo podemos decir del buen sifu.

Escoge la cantidad donada

Información personal

Total de la donación: 1.00€

sifu ip man

Deja un comentario